May 23, 2026 11:16
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Federico Poli dialogó con Eugenio Díaz-Bonilla, radicado en Washington, sobre el complejo escenario geopolítico global y sus implicancias para América Latina. Díaz-Bonilla abrió el debate con una pregunta que parece obvia pero no lo es: ¿qué es realmente la civilización occidental? Retomando a Huntington, señaló que las civilizaciones se definen por creencias y lazos de sangre, y que esa tensión hoy atraviesa desde la elección del nuevo Papa hasta las guerras en curso y las elecciones en Estados Unidos. Sobre el tablero global, fue preciso: todo está relacionado con todo. La Casa Blanca y el Vaticano, la guerra en Ucrania, el avance de Irán, la visita de Trump a China y la situación en América Latina forman un sistema de equilibrio general donde ninguna variable se mueve sola. Destacó que, paradójicamente, Trump logró lo que décadas de diplomacia no consiguieron: unir a Europa en comercio, defensa y política exterior. El shock externo obligó al continente a tomar el control de su propio destino. Cerró con una advertencia para la región: mientras el mundo se reorganiza a una velocidad inédita, América Latina sigue desunida y sin una estrategia común. En el momento en que más se necesita masa crítica, más ausente está la reflexión colectiva sobre qué lugar ocupar en este nuevo orden. Read more
Federico Poli dialogó con Eugenio Díaz-Bonilla, radicado en Washington, sobre el complejo escenario geopolítico global y sus implicancias para América Latina. Díaz-Bonilla abrió el debate con una pregunta que parece obvia pero no lo es: ¿qué es realmente la civilización occidental? Retomando a Huntington, señaló que las civilizaciones se definen por creencias y lazos de sangre, y que esa tensión hoy atraviesa desde la elección del nuevo Papa hasta las guerras en curso y las elecciones en Estados Unidos. Sobre el tablero global, fue preciso: todo está relacionado con todo. La Casa Blanca y el Vaticano, la guerra en Ucrania, el avance de Irán, la visita de Trump a China y la situación en América Latina forman un sistema de equilibrio general donde ninguna variable se mueve sola. Destacó que, paradójicamente, Trump logró lo que décadas de diplomacia no consiguieron: unir a Europa en comercio, defensa y política exterior. El shock externo obligó al continente a tomar el control de su propio destino. Cerró con una advertencia para la región: mientras el mundo se reorganiza a una velocidad inédita, América Latina sigue desunida y sin una estrategia común. En el momento en que más se necesita masa crítica, más ausente está la reflexión colectiva sobre qué lugar ocupar en este nuevo orden.